“Caridad.”

Hoy se hacen muchas demandas a nuestra caridad. De hecho, a veces podemos sentirnos cansados ​​con todas las peticiones que se hacen. Y el mero hecho de dar se hace fácil con las respuestas de las empresas mediante sobres y las donaciones realizadas a través de teléfonos móviles. Sin embargo, el Papa Francisco dijo: "Desconfío de una caridad que no cuesta nada y que no duele". El Espíritu Santo nos lleva a dar generosamente y desde el corazón para que nuestra entrega cure nuestra indiferencia ante la difícil situación y el sufrimiento de los demás. La limosna es un instrumento de conversión que nos aleja del frío egoísmo para calentar la solidaridad con nuestro prójimo.

Oremos: Señor, enséñame la paradoja, que si amo hasta que duela, no habrá más dolor, solo más amor.

Fuente: extracto de "Camina conmigo, Un viaje de oración de Cuaresma"